¿Qué es?
El síndrome del desfiladero torácico se ha denominado también como síndrome del estrecho u opérculo torácico, y es un trastorno en el que los nervios que salen desde la columna cervical y que discurren hacia el brazo, se comprimen en su trayecto por una zona estrecha entre las costillas, la clavícula y los músculos del cuello. Estos nervios de la columna se juntan (formando los troncos del plexo braquial), en la parte profunda del cuello, lugar donde puede producirse esta compresión. En ocasiones, la compresión puede afectar también a la arteria y vena subclavia.
Esta afección, como norma general, suele causar dolor en cuello y debilidad, adormecimiento o sensación de pesadez en la parte interna del brazo y del antebrazo. Los síntomas empeoran al elevar los hombros y en algunas ocasiones pueden ser tremendamente invalidantes. Sin embargo, estos síntomas pueden ser muy variables y confundirse con otras patologías.
¿Cómo se diagnostica el síndrome del estrecho torácico?
El diagnóstico certero es muchas veces difícil. Es frecuente que los pacientes hayan visitado múltiples especialistas sin respuesta terapéutica a sus síntomas. El diagnóstico se basa en una buena historia clínica, descripción de los síntomas y un buen examen físico que incluye algunas maniobras provocativas específicas, como el scratch-collapse test. Los estudios complementarios no suelen ser informativos, complicando el proceso diagnóstico. Los estudios de imagen como radiografías o tomografías pueden revelar la existencia de una costilla cervical supernumeraria como probable causa de compresión nerviosa.
¿Cuál es su tratamiento?
El tratamiento inicial debe ser siempre conservador, con fisioterapia especializada enfocada en mejorar la postura, fortalecer la musculatura del cuello y hombros, y aliviar la compresión. Cuando los síntomas persisten o hay signos de daño neurológico o vascular, puede ser necesario realizar una cirugía. Esta consiste en liberar los troncos del plexo braquial a través de una incisión que se realiza por encima de la clavícula e incluye la sección de los músculos que causan la compresión (que son prescindibles) y en los casos en los que exista, resección de la costilla supernumeraria. La cirugía requiere monitorización neurofisiológica y un breve ingreso hospitalario. Una vez realizada la descompresión, vuelve a ser crucial la rehabilitación, ya que las mejorías clínicas suelen observarse de forma diferida en el tiempo.